martes, septiembre 19, 2006

Homenaje al escritor Juan A. Mendoza Saavedra

Juan A. Mendoza Saavedra nació en la Ciudad de Panamá el 28 de Octubre de 1929. Fue médico pedíatra, traductor, ávido lector, amante de la música clásica, y sobre todo escritor. Entre otros logros, fue mi padre. Y sabe Dios que eso es todo un reto para un alma generosa y sensible, como la suya. En 1952 se le otorgó Mención Honorífica en el Concurso Ricardo Miró, a su poemario “El Corazón Marinero,” obra que jamás fue publicada. En homenaje, mi madre Cira, centró su tesis de Licenciatura en Humanidades de la Universidad de Panamá en el poemario. Otras obras de Juan A. Mendoza “ Poemario” 1949-1951, “Respuesta del Alma al Sueño” 1949, “Poemario II” 1949-1951, “El corazón marinero“ 1952, “Poemario III” 1952-1961, “Poemario IV” 1956-1961, y “Poemario V” 1962-1966, "Poemario VI" 1976-1986, "Poemario VII", 1976-1986, “Cantos para otoño llegado” 1994-1995, y “De profundis” 1992-1996.


Cuando niñas, a mi hermana y a mí nos inventaba cuentos: “Elefantito verde” (cuentos infantiles) 1972-1973, “La cometa” (cuentos infantiles) 1975-1976.

Mi padre falleció el 20 de Septiembre de 2005 y, dos años antes de su muerte, dejó este poema para mi madre. Papá era un hombre de palabra. Sé, dónde esté, que esta dulce promesa hoy la cumple para Cira.



CUANDO

Juan Antonio Mendoza Saavedra


Cuando la luna se abra paso
por entre las cortinas de las nubes
y tímida se acerque a tu ventana
y toque con sus dedos impalpables
el alféizar o el vidrio,
ábrele, amada.

Seré yo que retorno cada noche lunada
a decir que te amo aunque haya muerto.

Y si la lluvia cae milagrosa
con gotas gruesas, cantadoras, firmes
en tu tejado,
seré yo que te traigo serenatas
desde el umbral que el cuerpo no atraviesa.


Recibe las gloriosas clarinadas
de los rayos del sol sobre los montes,
guárdalos en tus ojos, tras los párpados,
atesora su oro y su alegría,
que soy yo quien visita tu retina
con el permiso de Otro.

No me pienses inerme ni alejado.
Presente estaré en todo cuanto veas,
cuanto toques o bebas o acaricies:
la eternidad es mía para amarte
y esperarte sereno y ya sin prisas
tras las persianas de una ausencia breve.

No dudes que te amo,
que aún te siga amando
y visitando en pájaros canoros,
músicas celestiales o sopranos pulidas.


En todo cuanto admires por hermoso
te estaré visitando.

No has de tardarte, amada. Nada temas.
Que te aguardan mis brazos ansiosos de entregarte
este amor – cieno y fuego sacrosantos-
que también es del cielo.

Jun. 2003 – 13 IX-03








5 Comments:

At 1:04 p. m., Anonymous Salvador Medina Barahona said...

Liliiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!
No te vi, dónde estabas metida. Gracias por tus comentarios. Me dará gusto saludarte personalmente pronto.

Salvador

 
At 1:31 p. m., Blogger Circe said...

Salvaaaaaaaaaaaaaa! Estaba en la multitud, gozando los aromas y la poesía, los guitarristas fantásticos y tus piecitos descalzos. Salva, escríbeme que vamos a repetir la actividad en La Casona.
Un abrazo,
L.

 
At 3:40 p. m., Blogger Songo said...

Lili,
Muchas gracias por darnos a conocer a ese ser sesnible llamado Juan A. Mendoza Saavedra, tu "pai" como dirían en Brasil.
Sus versos son finos, escritos con el oficio y sensibilidad de un Poeta.
Sentido tu homenaje, me has dejado con el "cuore nella mano".

 
At 3:12 p. m., Blogger Kat said...

Gracias por todas las informacion Lili, eres un amor.

Besos,

Kat

 
At 3:14 p. m., Blogger Kat said...

Por cierto exquisito Poema....

Un escrito delicado y lleno de mucha sensibilidad....

Besos.

 

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