martes, marzo 20, 2007

Vida y ensayo: Carlos Fong y 21/03/07



Estimados Lectores:

Mañana es el día internacional de la poesía. La UNESCO, organización responsable de instituir la celebración, dedica este año a la poesía contra la violencia. ¿Cómo puede la poesía, una de las formas más elevadas de expresión estética, combatir la violencia? Realmente ¿puede un poema (ya que no una canción) cambiar el mundo? ¿A quién le importa?

A mí. A los escritores que aquí se presentan semana a semana. A mi madre que, aunque experta en artes marciales con chancleta, es relativamente pacífica y ama las buenas letras. A Uds. que leen la hoja. y no me entran a patadas cuando me encuentran en la calle. La no-violencia es un acto racional, más que de buena fe. Es la supremacía del intelecto sobre la emoción. Para discutir sobre ello, nos acompaña Carlos Fong. Panameño, ensayista galardonado e incansable promotor de la lectura, esta noche nos hablará sobre sus experiencias de vida y opiniones, acompañado del acostumbrado vino y deliciosa poesía para degustar.

Bienvenidos a la hoja.


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Narrador y ensayista panameño. Nació en la Ciudad de Panamá en 1967. Está casado con Vielka Victoria y tiene dos hijos: Isaac y Ezequiel, quienes lo ayudan a resistir en la vida. Miembro fundador del Movimiento Juvenil “Avanzada Cultural” con sede en La Chorrera y de los colectivos de escritores “Umbral”. Es miembro de la Sociedad de Escritores de Panamá (ASEP). En 1993 ganó el Primer lugar en el Concurso de Cuento organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Municipio de la Chorrera; en 1995 gana el Tercer lugar en el Concurso de Ensayo “Premio Franckfort”, de la Embajada de Alemania en Panamá; y en 1997 Mención Honorífica en el Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez”, de la Universidad Tecnológica de Panamá. En el 2001 vuelve a ganar una Mención Honorífica en el mismo concurso de cuento y el Premio Único en el Concurso de Cuentos Darío Herrera de la Universidad de Panamá. 2002. En el 2005 mereció el Premio de Ensayo Letras de Fuego. Primer Premio de Cuento “Nacho Valdés”, en el XXIV Certamen Nacional de Arte del Trabajador y la Trabajadora. 2004, Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez” de la Universidad Tecnológica de Panamá. Ha obtenido en tres ocasiones el Premio Único de ensayo, cuento y poesía en el marco de la Celebración de la Semana de la Literatura Panameña Rodrigo Miró de la Facultad de Humanidades, Universidad de Panamá. Premio Maga de Cuento Breve en el 2006. Ha ofrecido recitales de cuentos y poesía y dictado conferencias, talleres y charlas didácticas. Ha publicado diversos artículos en el diario “La Prensa” y textos sobre literatura en las revistas Umbral, Lotería y Maga, así como en el libro Intentemos la utopía (INAC, 1992), El humo y la ceniza (Antología literaria de la invasión de Estados Unidos a Panamá, 1993) y Antología del humor panameño de Ángel Revilla (USMA, 1995). Aparece en la Antología de Cuentos Hasta el sol de mañana: 50 Cuentistas panameños nacidos a partir de 1949 de Enrique Jaramillo Levi (Fundación Cultural Signos, 1998); Sueño Compartido (Compilación histórica de cuentistas panameños: 1892-2004) de Enrique Jaramillo Levi y Cuando conversé con ellos de Leadimiro González. Miembro del equipo pedagógico del Proyecto El abuelo de mi abuela. Actualmente trabaja como Asistente y Promotor de Lectura en el Departamento de Letras del Instituto Nacional de Cultura. Tiene dos libros de cuentos: Desde el otro lado (2003) y Fragmentos de un naufragio (2005). Y un libro de estudios literarios: Para narrar la identidad. Estudios sobre literatura panameña y una propuesta para el desarrollo cultura (2006).





CUENTO

RÉQUIEM PARA BALLENATO

Durante toda su adolescencia Cara de Bebi trabajó lustrando los zapatos de cientos de chorreranos. Hoy es barbero y tiene su propio negocio cerca del parque 3 de noviembre. De vez en cuando, si alguien se lo recuerda, narra aquella broma que le hizo a Ballenato con una mezcla de satisfacción y nostalgia. Para entonces, tenía su silla de limpiabotas a la entrada del antiguo Más por Menos, frente a La Estrella, donde dicen que una vez se guareció Victoriano Lorenzo de los conservadores.

Ballenato, el loco del pueblo que se imaginaba siempre conduciendo un auto, llegó esa tarde y parqueó su carro imaginario frente al comisariato. Ballenato era todo un personaje. Hubo días en que provocó hasta tranques descomunales y el guardia de tránsito, para que Ballenato no fuera atropellado, tenía que seguirle la corriente y ayudarlo a empujar su carro, que se había descompuesto en plena calle, para estacionarlo a un lado de la vía.

Aquella mañana, como casi siempre, Ballenato llegó con todos sus ademanes de conductor: girando el timón, metiendo cambios cautelosos, echando reversa, hasta que logró parquear su carro al lado de la silla de Cara de Bebi; fue cuando se le ocurrió la broma.

Cuando regresó Ballenato y se preparaba para abrir la puerta de su carro, Cara de Bebi le dijo que cuál carro iba a manejar si se lo habían robado en su ausencia. La ira de Ballenato fue tan grande que casi destruye las sillas de los limpiabotas porque dejaron que se llevaran el carro. Al día siguiente, Ballenato regresó manejando y volvió a parquearse. Cara de Bebi le preguntó que si había recuperado el carro. Ballenato dijo que no, pero que ahora a éste no le iba a dejar la llave.

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EL ESPÍRITU SACRÍLEGO


“Ahora estoy surcando los linderos del enigma
Soy una ráfaga de viento
Insoslayable al fuego de mi luz
Soy una ráfaga de aurora
Cercenando el rostro de la noche
Soy un hálito en el soplo etéreo del respiro
Soy él y soy su semejanza”.
Vianor Pérez Rivera
Iguaniginape Kungiler
El espíritu sacrílego del nuchu

Desde hace algún tiempo lo vengo observando. Lo seguía detenidamente hacia donde se movía. Lo escruté sigilosamente mientras se sentaba en la mesa. Me acompañó, como siempre, a comer; luego se movió y le seguí los pasos. Se detuvo un rato debajo de la hamaca. Esperé pacientemente por un largo rato y lo vi como el mismo de siempre: como un ser vivo. Lo he visto muchas veces jugar desnudo. Corre por el patio desnudo y se trepa a los árboles, se sube a la mesa, se mece en la hamaca, se trepa por las paredes de la casa, se tira por la ventana. Un día lo sorprendí en una reunión con otros de sus similares. Uno se preparaba para ayudar en la pesca; otro para ir de cacería; otro para sacar una espina de pescado; otro se dirigía para cuidar el sueño; otro para espantar al miedo; otro para cuidar la aldea de un desastre; otro protegía a los niños de los peligros; otro para la construcción de una casa; otro se disponía para una fiesta y bailar la danza; otro para el canto; otro para ir a conversar con la señora del tiempo; y otro guardaba el secreto mayor...ahora, que he penetrado en él, conozco el secreto; pero ya no soy humano...ahora tengo su semejanza.


Se podría decir que todo empezó cuando mi madre lo invitó un día a desayunar para que me acompañara. A mi me pareció como un juguete, pero luego sentí su presencia. Yo era a penas un niño y sentí su presencia mágica. Fue la primara vez que lo vi vivo, radiante y vigoroso. Parecía un señor pequeño. Un hombrecillo pequeño con poder sobre las cosas; sobre todo para curar. Cada vez que yo enfermaba mi madre lo llamaba y se aparecía de inmediato con su cara pintada de achiote y envuelto en una nube de humo. Podía verlo tomar fuerza cuando aspiraba el humo de las semillas de cacao. Enseguida los malos espíritus se reprimían y la fiebre o la amenaza de dolor desaparecía. Desde entonces lo empecé a perseguir; lo miraba salir por debajo de la hamaca y lo seguía para observar sus movimientos hasta que un día me descubrió. Creo que siempre supo que lo seguía. Él siempre inteligente, siempre fuerte, siempre prepotente y orondo; dueño de sí mismo; zalamero y altanero. Un día me castigaron porque dije que lo había visto haciendo el amor. Mi padre me dijo que eso era un sacrilegio. El castigo fue no ir por una semana al mar. Mi padre sabía cuánto me gustaba estar en el mar. Ver a los pescadores regresar de su faena; nadar y sumergirme en las aguas saladas del magnífico mar. Explorar los corales donde a veces él zanganea y se entretiene con los cardumes de peces multicolores. Lo he visto muchas veces esconderse en la grupa de las ballenas o tomarse de la cola de los delfines. Entonces empecé a llorar encerrado en la casa y me dormí.
Ese mismo día soñé con él. En el sueño se apareció el nahual, el jaguar y el arte ego. Cuando desperté le conté el sueño a los ancianos y ellos dijeron que había soñado con los espíritus y enseguida mi padre me levantó el castigo. A los pocos días ocurrió algo inesperado: volvía a tener otro sueño con él. En esta ocasión me dijo su nombre: Ologanagunkinele. Yo traté, inútilmente, de mascullar algunas palabras, pero no pude. Me parecía algo asombroso que él me dijera su nombre. Me dijo que al despertar fuera corriendo con los ancianos a contar mi sueño y dijera su nombre. Fue lo primero que hice al despertar. Los ancianos se asombraron esta vez más y me contaron que aquel espíritu era Ologanagunkiler, un gran antepasado nele que trajo consigo el brasero de arcilla que utilizan los nergan, los granos de cacao, el tabaco de las ceremonias y la flauta de los gammdurgan. Aquel espíritu vio el secreto de la luminaria de los ocho hermanos que ascendieron en su nave de oro por todos los ángulos de la Madre Tierra, luchando y debatiéndose con feroces monstruos. Los ocho hermanos se prepararon para la guerra; se armaron de arcos y flechas y con los elementos del combate. La nave de los ocho navegó por el dorso de la tierra, lenta y solemne, sacudiendo todos los ángulos; la nave subía y rugía y no se detenía; a medida que ascendía iba repartiendo luz por toda la tierra. Pero legiones de espíritus malignos impedían la entrada del sol y los ocho hermanos se prepararon para hacerle frente al mal. Los ocho hermanos vencieron; quemaron y fundieron a sus enemigos. Mientras tanto la nave ascendía, se estremecía como un torbellino al tiempo que la vida se regocijaba y florecía con el triunfo de los ocho hermanos.


Entonces regresé casa y lo encontré debajo de la hamaca, parecía dormido. Lo invité a comer. Después de la comida lo bañé con albahaca y lo pinté de achiote. Semanas después comencé a sentir fuertes dolores de cabeza y él continuaba apareciendo en mis sueños, pero me consolaba diciéndome que no tuviera miedo. Un día mi madre lo puso en la mesa y sucedió lo inevitable: lo tomé y corriendo fui al mar y lo lancé lejos. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de mi transformación. Mi madre asustada lo buscó y empezó a implorarle perdón, porque no había sido mi intención provocarlo. Yo le dije a mi madre: ya no lo quiero, ya no lo necesito...ahora soy él.

En la aldea hay un gran regocijo: una criatura va a nacer. Los adolescentes se han ido a cortar hojas de platanillos. El recinto ha sido cubierto con sábanas blancas. La jagua está lista para pintar el cuerpo de la embarazada. Pero algo anda mal y el Innatuledi invocará al espíritu necesario, porque la criatura está en una posición incorrecta. Unos malos espíritus se encargaron de colocarla así. Entonces es cuando hago mi intervención. Entré al útero de la muchacha y allí libré una batalla sin descansar; invoqué a Bab Dummat y él supo responderme. Aspiré el humo de las semillas de cacao y me fortalecí con el canto del Mu-igala. Finalmente, al amanecer, nació una hermosa niña. Y a mí me volvió a poner mi madre debajo de la hamaca y acariciándome la cara empapada de achiote escuché cuando me decía con ternura: fue un gran trabajo, hijo mío.


Ya lo dije antes, cuando era humano: hay un espíritu sacrílego del nuchu. Yo lo vi un día haciendo el amor y me castigaron por eso. Ahora yo, desde este recinto, de vez en cuando salgo a brincar por la mesa, a saltar por los árboles, a correr desnudo por la playa y a jugar con mis hermanos a la ronda. Y cada vez que nos necesitan vamos cada cual a su deber. Aunque yo prefiero, lo digo con sinceridad, bañarme con albahaca y hacer el amor con la luna clara y frente a este mar maravilloso. Porque ahora estoy surcando los linderos del enigma, soy una ráfaga de viento, insoslayable al fuego de mi luz, soy una ráfaga de aurora, cercenando el rostro de la noche, soy un hálito en el soplo etéreo del respiro, soy él y soy su semejanza...soy el espíritu sacrílego del nuchu.

Del libro: Fragmentos de un naufragio, ganador del Premio Nacional de Cuento José María Sánchez 2004.

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POESÍA Y EDUCACIÓN:
DE LO PRODIGIOSO EN LA POESÍA

Por Carlos Fong


¿Cómo puede la poesía ayudar en la formación de los estudiantes en nuestro tiempo? ¿Tienen algo que decirnos los poetas en el marco de la mundialización y la concentración del capital? ¿Puede un poema ayudar en la educación a tener una visión más general del mundo? O simplemente: ¿Sirve de algo la poesía? En el marco del día Mundial de la Poesía, que se celebra el 21 de marzo, quisiera hacer algunas breves reflexiones en torno al tema de la educación y cómo la poesía puede ayudar en la calidad de la enseñanza.
Creo que podré ayudarme con una idea que William Ospina ha dejado en varios de sus ensayos sobre poesía: " Hay un tipo de excelente poesía que nos muestra las cosas más prodigiosas como hechos naturales, pero la mejor poesía es la que nos muestra las cosas más naturales como hechos prodigiosos" Este pensamiento está muy acorde con la opinión del poeta Ama Ata Aidoo de Gana, para quien la calidad de un poema y su sentido, no solo presentan información sobre la belleza de otros mundos interiores y exteriores de los que el lector no está conciente, sino que la poesía puede ayudar a ser mejores seres humanos. ¿Cómo puede suceder esto?
Originalmente se piensa en la poesía como un hecho del arte que sirve para expresar, a través del lenguaje escrito, las cosas de una manera muy bonita. Pero un poema es algo más que eso. A diferencia de otras artes, la poesía profundiza en la esencia de la cultura. El lenguaje poético puede hacer una síntesis de la realidad profundizando en cualquiera de los elementos que comprenden la realidad y que suelen ser muy complejos. Un poema de excelente calidad puede, con un lenguaje sencillo, ayudar a los jóvenes a tener cierto interés o preocupación personal por cuestiones universales o nacionales; a hacerlos más sensibles ante algunos problemas que pueden afectarlos a ellos directa o indirectamente: la guerra, el medio ambiente, la violencia urbana, etc.
La intensidad de un poema puede llamar la atención de participación y cooperación en torno a temas sociales que afectan a las personas. El sentido de pertenencia, de participación y cooperación son valores que se han degradado y que la poesía puede ayudar a edificar. Todo esto no significa que la poesía no sirva también para brindar emociones y sentido de belleza: la poesía es todo eso y más. La poesía tiene el poder de comprender el mundo más allá de la realidad cotidiana y de percibir la relación de la palabra creadora con la realidad concreta. En esta parte puede salir cualquier tecnócrata de espíritu mercantil y decir: y esto para qué sirve. Veamos.
Si los jóvenes tienen una idea más general de la existencia y una visión más compleja de la cultura es muy probable que aprendan a pensar y a participar en los problemas del mundo. Consideremos el sentido de la vida, por ejemplo. El tema de la soledad o el aislamiento, está en muchos poemas. Cuando un muchacho tiene conciencia de su soledad y descubre que puede participar de un mundo habitado por otros, es más fácil que sus emociones palpiten en busca de posibilidades de supervivencia, a que tiendan a la destrucción.
Hay muchas cosas que nos brinda la poesía. Una de esas tiene que ver con su capacidad lúdica y sonora. Hay cientos de poemas donde la realidad es recreada para hacerla más entusiasta (Whitman o Rimbaud, por ejemplo). Pero vayamos al patio, a lo nuestro: hay un poema de Consuelo Tomás donde se narra una historia de un fantasma en un plato de sopa. Y qué hay de la sonoridad rítmica de la obra de Rogelio Sinán o la profundidad filosófica de Ros-Zanet. Y ese verso de Héctor Collado que dice: todo el odio del mundo cabe en una bala. Cada palabra es una obra de arte, afirmaba Borges. Un docente podría usar este verso de Collado para jugar con las palabras y su contenido: una bala es algo pequeño y el mundo es algo grande. Palabras pequeñas y palabras grandes que buscan decirnos algo de la realidad. No estoy muy seguro si los poetas buscaban este efecto cuando escribieron sus poemas, pero es algo de lo que nos podemos valer para jugar con la poesía, su sonoridad y sus posiblidades.
Dice Graciela Montes en ese hermoso libro titulado La Frontera indómita: En torno a la construcción y defensa del espacio poético que hay palabras que a veces nos vienen empaquetadas (recordemos los discursos de los funcionarios públicos, por ejemplo), pero que también hay palabras blandas, confortables, seguras, palabras de los rituales, palabras inapropiadas y sorprendentes y palabras que iluminan. Este universo de palabras puede ayudar a que los jóvenes manejen no solo un léxico que los ayude en la competencia lingüística, que es muy importante en estos tiempos, sino a que aprendan a violentar la realidad al nombrarla. Todas las cosas están allí esperando a que las nombren por primera vez; solo hace falta darle espacio a la palabra.

Visita el blog del autor

http://www.guarumo.esp.cc/

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EVENTOS LITERARIOS

»HOY MARTES «, 20 de marzo, 6:00 PM: Homenaje a Roberto Luzcando. Galería Manuel E. Amador, Universidad de Panamá.

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Miércoles, 21 de marzo, todo el día:Todo el Día Mundial de la Poesía, recitales y actividades endistintos puntos de la ciudad de Panamá. A las 6:00PM, actode clausura en la Biblioteca Nacional organizado por el INAC.

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Miércoles, 21 de marzo, 7:00 PM. La gran fiesta es... desde el centro del barrio más bohemio de Panamá. Conversatorio y recital "El arte de la poesía", a cargo de Enrique Jaramillo Levi, Edilberto González Trejos, Gorka Lasa, Javier Romero Hernández y la participación abierta de todoslos escritores y el público en general. Teatro La Quadra.

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Martes, 27 de marzo, 7:00 PM:Presentación en la Galería Manuel E. Amador del 14o libro de cuentos de Enrique Jaramillo Levi, "Gato encerrado".

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Lunes, 2 de abril, 7:00 PM:El tradicional Café Literario del primer lunes del mes en Exedra,"Tres tiempos, cuatro poetas y un cantor", a cargo de los poetasJosé Córdova, Edgar Pinzón, Javier Romero y David Róbinson, y elcantor Carlos Matías.

5 Comments:

At 6:23 p. m., Blogger Adrianita said...

Qué interesante blog, de veras, qué bueno haberlo encontrado!
Saludos y feliz díaaa de la poesía, es mi pasión.

Saludos!

 
At 5:59 a. m., Blogger Songo said...

BALLENATO celebra y todas las criaturas del mar y la tierra CARLOS.
FELIZ DÍA DE LA POESÍA, le debemos mucho a tu iniciativa.
Gracias LILI, Gracias CARLOS!

 
At 11:10 a. m., Blogger Carlos said...

Gracias a todos ustedes que hicieron honor a la palabra.
Carlos Fong

 
At 11:13 a. m., Blogger Carlos said...

Lili: Gracias por el blog. Lo del ensayo y error sí que te quedó super.
CF

 
At 3:29 p. m., Blogger Songo said...

Charles FONG,
SIEMPRE a la orden
Sigue "guarumeando"
jeje

 

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